Magistrada López Arias expone sobre el proceso penal en transición hacia una justicia inteligente y humana

Durante el Primer Congreso Internacional de Derechos Humanos y Sistema Penal, organizado por el Instituto Internacional de Estudio e Investigación Jurídica (IINEJ), la magistrada de la Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, María Eugenia López Arias, desarrolló la conferencia magistral titulada “El proceso penal en transición hacia una justicia inteligente y humana”.
En su intervención, la magistrada López Arias advirtió que la digitalización de la vida social, la sobreabundancia de datos y la automatización de procesos han transformado las expectativas ciudadanas frente al sistema judicial. Sin embargo, enfatizó que “rapidez no es sinónimo de justicia y tecnología no equivale automáticamente a progreso”.
Subrayó que hablar de una justicia inteligente y humana implica una modernización consciente, en la que la tecnología esté al servicio del proceso penal y nunca lo sustituya. “Cuando hablamos de una justicia inteligente y humana, hablamos de una modernización consciente, no ciega ni meramente instrumental”, acotó.
Inteligencia artificial con límites claros
La magistrada explicó que hablar de justicia inteligente implica realizar un cambio cualitativo: utilizar de manera responsable los datos que genera el propio sistema judicial para comprender su funcionamiento, identificar patrones, detectar cuellos de botella y diseñar políticas basadas en evidencia.
El análisis inteligente de la información permite planificar mejor, distribuir las cargas de trabajo con mayor equidad y anticipar problemas estructurales. Lejos de debilitar la independencia judicial, esta gestión la fortalece, pues libera al juez de tareas mecánicas y le permite concentrarse en los aspectos sustantivos de cada caso.
No obstante, fue enfática en señalar que ningún sistema automatizado puede sustituir la valoración judicial ni asumir decisiones que afecten derechos fundamentales. “El riesgo no es tecnológico; es jurídico”, afirmó, al advertir que un algoritmo opaco y no auditable puede comprometer el derecho de defensa y el principio de contradicción.
Por ello, sostuvo que toda incorporación de inteligencia artificial en el proceso penal debe cumplir con tres exigencias básicas: transparencia, explicabilidad y control humano final. “Una justicia verdaderamente inteligente es aquella que utiliza herramientas avanzadas para potenciar la capacidad humana de decidir con justicia, no para delegar esa decisión en sistemas incomprensibles”, puntualizó.
La magistrada concluyó con un mensaje contundente: “No debemos temer a la inteligencia artificial. Debemos temer, más bien, a la ausencia de inteligencia emocional en nuestras decisiones. Utilicemos la tecnología para ser más eficientes, pero utilicemos nuestra humanidad para ser más justos. Que la inteligencia de nuestros sistemas sirva siempre a la dignidad de las personas”.
Este espacio académico, consolidado como un escenario clave para el diálogo y el estudio jurídico, concluyó con la entrega del Doctorado Honoris Causa al profesor Eugenio Raúl Zaffaroni, acto que contó con la asistencia de la magistrada de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo y Laboral, Gisela Agurto Ayala.
Por: Yazmin Castillo
Fotos: Micaela Alvarado
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